Un poco de historia

La procedencia del Chihuahua antes de mediados del siglo XIX es una historia que aun espera respuesta. Son demasiadas las teorías, muchas de ellas bien fundamentadas pero ninguna documenta con la exactitud requerida para diferenciar a una raza de perros de otra. Las referencias se limitan a estatuillas y tallados en piedra de animales (en muchos casos sin lugar a dudas de un perro, pero de qué raza) elaborados por las culturas precolombinas que vivieron en el territorio que hoy es México. Una pintura de Botticelli hecha en 1482, varias leyendas y muchísimas opiniones con cierta base y otras carentes de toda lógica.

Una de las versiones del origen de este perro expone que los antepasados del Chihuahua actual eran perros de los toltecas y más tarde de los aztecas, en México. Se estima que aquellos perros jugaron el papel de mascota entre la nobleza de estas culturas. También de haber tenido cierta relación con las creencias: posiblemente de haber sido parte de los sacrificios a los dioses apropiados, o de ser enterrado con sus dueños para que le sirvieran de guía en el más allá. Hay quienes opinan que su valor culinario durante esa era tuvo gran aceptación, lo cual es muy probable ya que sí existieron algunas razas criadas para tal propósito.

Fundamentando esta versión se relaciona al Chihuahua con un animalito llamado Techichi. Se estima que era criado para ser servido en la mesa pero de ahí en adelante la documentación existente en vez de alumbrarnos las investigaciones nos las oscurece. Existen referencias al tal Techichi desde el siglo IX, con buenas posibilidades de poder establecerlo en el siglo V, pero ¿era el Techichi el antepasado del Chihuahua? La duda agravándose ya que algunos expertos ahora opinan que el tal Techichi, al menos en parte de lo que es México, no era en realidad un canino sino un roedor, similar al Perro de las Praderas.

Otra versión es que sus antepasados, al menos el perro bien pequeñito que le dio el diminuto tamaño, fueron llevado a México desde China durante la era colonial. Los galeones del Pacífico en una de sus travesías trayéndolos desde el Oriente. Estos perros miniaturas fueron mezclados con el Xoloitzcuintle pequeño. Ya que se ha mencionado la China, otros opinan que sí procede de esa región, pero que fue llevado a las Américas antes que Colón la “descubriera”.

Como las opiniones sobran, hay otra versión que teoriza que desciende de un perro europeo traído a las Américas durante los años coloniales. Es más, algunos autores hasta sitúan su procedencia de ser de la isla de Malta en el Mediterráneo. Esta teoría emplea la pintura de Botticelli donde aparece un perro muy pequeño como base. La opinión se prolonga y algunos estiman que llegó al Mediterráneo procedente del Egipto antiguo.

Existen aun más teorías pero realmente, ya son suficientes. De acuerdo a algunas publicaciones se han encontrado restos de este perro en tumbas humanas, tanto en el noreste de México como en parte de los Estados Unidos. No tenemos los datos con respecto a la localidad o la época de tales tumbas o que tan fundamentada esta la conclusión que es el Chihuahua o uno de sus antepasados.

Dato curioso es que no se haya llevado este perrito tan gracioso a las cortes de España como una novedad durante la era colonial. La región de Chihuahua a finales del siglo VXI ya había sido explorada y en ese siglo se instalaron misiones allí. Lo cual, a no ser que aparezca algún documento en España que provea algún dato conciso, el comienzo de la verdadera historia de esta raza de perros tendríamos que irla a buscar en México.